La realidad como ficción en ‘Aquel no era yo’

Artículo publicado en LaVanguardia.com, el 13 de febrero de 2013.

El cortometraje de Esteban Crespo ha sido nominado a los premios Goya 2013

Esteban Crespo presenta un cortometraje de ficción que recrea una realidad; la situación de los niños soldado en África, que asola países como Somalia, Uganda, Burundi, Costa de Marfil, Sierra Leona o Sudán.

Paula y Juanjo, una pareja de médicos españoles que cooperan en el continente africano, son capturados por un ejército rebelde. Solo sobrevive Paula, que tras una incursión militar logra escapar junto a Kaney; uno de los niños soldado, posibilitando que sea él quien, ya en España, nos narre la historia.

Esteban Crespo agita tres elementos; acción, favorecida por una trama enérgica; excelentes efectos técnicos y un recurrente sentimentalismo gratuito, reforzado por la banda sonora y el recurso metanarrativo de los jóvenes espectadores dentro de la misma historia. Fruto del mejunje surge un cortometraje a medio camino entre Lo Imposible y Kony 2012.

No queda claro si el director pretende centrarse en la benevolencia de la cooperación blanca, en la barbarie de la raza negra (eternos clichés, por otra parte, ironizados por Gustau Nerín en su ‘Blanco bueno busca negro pobre’), en el juego de efectos especiales o en la historia de un niño soldado.

En cuanto a perspectivas narrativas, Esteban Crespo trata de meterse en la piel de tantas personas que finalmente no sabemos con certeza quién está contando qué.

Esta combinación de contenidos y géneros es apta en largometrajes, cuya extensión lo permite, pero la imprecisión, en períodos reducidos, resulta en nimiedad.

En definitiva, esta especie de amalgama de cine de acción y dramatismo barato, cada vez más globalizada, busca agradar a todos con innumerables temáticas, perspectivas y recursos dramáticos y técnicos, pero no logra profundizar en un tema en el que, precisamente, profundización es lo que se necesita.

 

 

El ‘Amor’ de Haneke

Artículo publicado en LaVanguardia.com, el 15 de enero de 2013.

El cineasta propone una película tan larga, lenta y efímera como la vida misma |Cuenta con cinco nominaciones a los Oscar, incluyendo mejor Película, Director y Film habla no inglesa.

El Amor de Michael Haneke parte de la obligación a vivir y se detiene en la necesidad de morir. Sin dejar lugar a la imaginación, se nos introduce en el desenlace de una historia sin nombres, pues todos sabemos cómo acaba la vida de todos.

Después de haber respirado mucho, un burgués matrimonio de ancianos se sumerge en algo que resulta nuevo para ambos, y que convierte al marido en el cancerbero de la vejez de su mujer.

En silencio, y acompañados fugazmente por Schubert, nos imaginamos una realidad  exterior pintada y catalogada entre álbumes de fotos, pues tan solo un escenario, una gran casa, es víctima de lo que acontece; la vida.

Se trata de un filme que no versa tanto sobre el paso del tiempo o la vejez cuanto sobre el amor; amor a la vida y a la muerte, al instante presente y a lo eterno.

Haneke es claro y conciso; se titula ‘Amor’ porque trata de una historia de amor, y no se debe caer en el veleidoso concepto de amor que nos concede el anodino filme romántico, al que ya estamos más que acostumbrados. Hablamos de un amor original, en cinematografía, pero cotidiano en nuestra realidad.

El secreto está en no tenerle miedo a lo cotidiano, pues cuando nos empeñamos en reconstruir la realidad para aumentar su emotividad; una película o un entierro, es cuando lo convertimos en artificial, cayendo en el patetismo.

Haneke evita los adornos triviales eludiendo bandas sonoras o recursos de pornografía sentimental.

‘Amor’ se arriesga a ser normal, mostrándonos el valor de la rutina; desde comer con alguien, pasando por la colocación de un colchón, para acabar dándole de comer. Retrata así todas las esferas de una vejez anónima, sin poder evitar sentirnos identificados directa o indirectamente.

Solo recordamos los recuerdos y los sentimientos, comentan los personajes, y días después, al rememorar el filme, el espectador recordará dureza y dolor, fruto de la desesperación y tensión que desprenden los planos, pero sobre todo la realidad de una película tan larga y lenta como la vida, y sin embargo, tan efímera como ella misma.

 

El conocimiento del cine y el cine como conocimiento: Una conferencia de Román Gubern

Artículo publicado en LaVanguardia.com, el 24 de octubre de 2012.

En su conferencia, Román Gubern ilustra una breve historia del cine y sus cambios, a través de la búsqueda del conocimiento

Ayer, el crítico y guionista cinematográfico Román Gubern, presentó “El cine, una tecnología al servicio del conocimiento”, conferencia concerniente al Ciclo de ciencia, cine y vida artificial, que tiene lugar en El Espacio de La Fundación Telefónica, en Madrid.

El cine es una ametralladora de instantáneas que transforma la discontinuidad de la imagen en un encadenamiento.”  Con esta reflexión daba comienzo un interesante soliloquio que ha ilustrado la historia del cine; desde sus comienzos, con Lumière, hasta la actualidad de películas como Avatar, de James Cameron, en apenas una hora.

“Había veinticuatro cámaras en los bordes de la pista, atadas con hilos que se rompían, capturando instantáneas, a medida que los cascos del caballo los pisaban.” De esta manera fue como, en el Hipódromo de San Francisco, surgió la primera transformación de una imagen aislada en una tira continua de imágenes.

A este invento lo siguieron el Fusil fotográfico (Francia) y la Cronofotografía; que emplearía Marcel Duchamp en su Desnudo bajando la escalera, y que ha constituido una vasta influencia en las vanguardias artísticas. También destacó el Fotoespiritismo, empleado en Estados Unidos  como farsa lucrativa para estafar a familias con parientes fallecidos en la Guerra civil.

Gubern explicó que “Cuando Edison inventó el soporte de película, encargó un marco de 3×4, influido por la tradición de la pintura narrativa occidental y del formato del teatro a la italiana.” Añadiendo, con ironía, que como este soporte ha sido empleado en la televisión, ahora en los cines se utiliza el soporte denominado cinemascope, cuyos referentes son los frescos clásicos. Este nuevo soporte busca erigir una pseudo ilusión de superioridad icónica, haciendo creer al espectador que una pantalla gigante es mejor que el marco televisivo.

Las vanguardias artísticas no fueron el único movimiento inspirado por este proceso de experimentación figurativa, pues tal y como expone Román Gubern; la fugacidad del color y búsqueda del movimiento del cine en blanco y negro, entrañan un paralelismo con los movimientos impresionistas. “Lumière es el último pintor impresionista, pero en blanco y negro.”

El catedrático afirma que Dalí se apoyó en los filmes de operaciones de cataratas, realizados en España durante la corriente documental, para introducirlo en su idea del corte en el ojo, perteneciente al corto de El perro andaluz.

Critica la película Avatar, de James Cameron, pues declara que no es una creación en tres dimensiones, ya que para ello han de cumplirse dos factores: el enfoque binocular (la imagen se funde en nuestro cerebro a través de la visión dicotómica) y el enfoque de distancia (nuestra pupila se adapta, enfocando los objetos en función de la distancia). En el caso de Avatar, el segundo factor no se da, ya que el enfoque de distancia hacia la pantalla no cambia, pues esta es plana.

La conferencia culminó con una profunda reflexión sobre la incertidumbre existente ante el origen de la imagen: Cómo nace, cuándo y dónde, que no deja de remitirnos al interior del ser humano, a la naturaleza del conocimiento.

FiSahara: Cine en el Desierto

Artículo publicado en mi primer Blog, el 24 de abril, 2012: FiSahara: Cine en el Desierto.

En poco más de una semana tendrá lugar, en los campos de refugiados de Tindouf (Argelia), el FiSahara; un festival de cine que pretende denunciar ante la comunidad internacional la situación de abandono que lleva viviendo el pueblo saharaui desde hace años.

El elemento innovador: Esta vez se hace uso del séptimo arte; el cine, para transmitir a la sociedad propuestas educativas y de cambio. Cultura a través de la cultura.

El Festival tendrá lugar entre los días 1 y 6 de Mayo. En él se proyectarán películas, cortometrajes y documentales, entre los que destacan GDEIM IZIK: DETONANTE DE LA PRIMAVERAKATMANDÚ, UN EPESJO EN EL CIELO SUKUT, LA MEMORIA DEL SILENCIO.

También se realizarán actividades paralelas, como degustación de comida tradicional saharaui, danza, carreras de camellos, velada en las dunas, partidos de fútbol, y mucho más. Los interesados encontrarán aquí toda la información sobre vuelos y alojamiento en el festival.

En ediciones anteriores, la promoción y financiación del proyecto se realizó con ayuda de artistas, voluntarios y patrocinadores. Este año, debido a la situación económica, FiSahara ha recurrido al método crowdfunding, mediante el cual, cada uno de nosotros podemos colaborar para que festivales como éste continúen celebrándose. Aporta aquí tu granito de arena, para ayudar a que el Desierto del Sahara se convierta en la República Árabe Saharaui Democrática.

Hace unas semanas os abrimos los ojos con “GDEIM IZIK, el documental“, os informamos con “La historia del Sáhara en menos de 3000 palabras“. Es hora de encontrar soluciones a través de los contenidos de “FiSahara“: